Francisco Carmona

El Hombre 

Un niño intrépido, un adolescente revolucionario, un joven irreverente, filósofo, psicologo, educador, académico, etc. Desde 1985 acompaño personas y grupos en la búsqueda del crecimiento humano y espiritual. Desde ese mismo año, ejerzo la docencia. Tengo más de 30 años de experiencia en acompañamiento individual espiritual y terapéutico.

Soy Filósofo, Teólogo y Psicólogo de Profesión. En el año 2004 conozco las constelaciones familiares. Desde el 2005 soy Constelador Familiar. Primero fui formador de constelaciones, y después terapeuta.

Desde el 2006 hasta el 2015 enseñe constelaciones familiares en la Universidad Católica Luis Amigo- Medellin. En la actualidad, dirijo un centro de formación y acompañamiento terapéutico llamado ANANKE.

Acompaño los procesos de formación de futuros Consteladores, de personas que desean crecer humana y espiritualmente y de quienes desean tener una relación más profunda con Dios, el Ser superior.

En el 2018 comencé un proyecto formativo que se llama constelaciones familiares y sistémicas del vínculo y el trauma. Estas constelaciones hacen parte de mi desarrollo personal y espiritual, tienen como objetivo ayudar a las personas a dar orden al caos que el trauma relacional temprano, conocido también como trauma complejo, creó.

Mi propósito de vida es ayudar y acompañar a las personas a vivir una conexión más profunda consigo mismas y con la trascendencia porque ahí reside el propio destino.

El Constelador

El 26 de abril de 2006, en el centro la metáfora, donde asistía  a psicología, en la sala de espera, estaba la invitación a un congreso de psicología organizado por la Universidad san Buenaventura. En el programa había una conferencia titulada: “los campos mórficos y las constelaciones familiares”. Mientras leí el programa, llegó Judith Duque. Le pregunté de que se trataba el tema. Brevemente, me respondió: “los seres humanos estamos conectados”. Entré a consulta. Después, asistí a una invitación a almorzar. Cuando llegué vi que no era el único invitado, había otra persona más. Me la presentaron. Curiosamente, ella había hecho parte del primer grupo de personas que se habían reunido con Ingala Robl para conocer el trabajo de Bert Hellinger. Me explico con detalle en qué consistían las constelaciones y me invito a asistir a Savia para el amor si quería conocer más del tema. Esa mismo noche, asistí por primera vez a una constelación. Me impactó mucho la explicación sobre los órdenes del amor. Ingala Robl era la traductora de Bert Hellinger, había traído a México las constelaciones familiares y, después, a Colombia. 

El 10 de junio de 200, viajé a la ciudad de Girardot, donde había estado ejerciendo como sacerdote y rector de un colegio. Al día siguiente, en el colegio, con un grupo de profesores, ante la insistencia de la rectora del momento, hicimos un ejercicio de constelaciones. Su hija no conseguía trabajo. Ese mismo día, en la tarde, reunido con un grupo de amigas, me pidieron que les contara que eran las constelaciones familiares. Después de escucharme, me pidieron insistentemente que hiciéramos una. Al final accedí. Hice la segunda  constelación. Lo que sucedió en Girardot, dio lugar para que fuera invitado, a realizar un taller en Bogotá.  El 22 de junio, animado por Nancy Patricia Gutierrez, estaba en Bogota, realizando el primer taller grupal de constelaciones familiares. El 27 de junio del mismo año, cuando salía de la decanatura de la Facultad de Teología y Filosofía de la universidad Luis Amigo, encontré al decano de la Facultad de desarrollo familiar, Renan Darío Gallon. Al verme, me pregunta: Pacho, ¿conoces constelaciones familiares? Le respondí: un poco. Me contestó: estudié porque el próximo semestre va a dar un curso sobre ese tema. 

El 1 de agosto del 2007, en la facultad de desarrollo familiar, como materia electiva, estaba dando el primer curso de Constelaciones Familiares a estudiantes de Desarrollo familiar y psicología. Al año siguiente, la decanatura de desarrollo familiar programó de nuevo el curso electivo y el primer diplomado en Constelaciones Familiares. En enero del 2015, el director de estudios de psicología decidió suspender, sin ningún motivo conocido, la realización de los diplomados y de los cursos electivos. Esta decisión hizo que renunciara a la universidad y me dedicará a la consulta psicológica particular y a la formación de Constelaciones Familiares en Ananke; un espacio del cual soy propietario.

El 1 de septiembre del 2007, junto a Inés Alicia Gómez, Catalina Otalvaro y Arlington Muñoz comencé a hacer Constelaciones Familiares en la Universidad Luis Amigo. Nos reuníamos en Bienestar Familiar. Al poco tiempo, dejaron de asistir Inés Alicia, Catalina y Arlington, quedé solo. Asistían a los talleres entre cinco y diez personas. En Febrero de 2008, tuvimos que salir del salón de Bienestar Universitario y trasladarnos a la capilla de la universidad. Cada sábado nos reunimos de 2-5pm. En septiembre de ese año, aparece un grupo de psicólogos que deseaban estudiar constelaciones, nos reuníamos de 5-7pm. Así lo hicimos hasta diciembre del 2014. En febrero de 2015 hasta el momento presente, los talleres de constelaciones familiares se realizan en el auditorio del Complex de las Vegas, donde también funciona el consultorio de Ananké.

En junio de 2015, termine la certificación en Constelaciones Familiares. Fui certificado por Sowelú- México, el centro de estudios de Ingala Robl. Al año siguiente, recibí la certificación en Constelaciones organizacionales por Talen Management de Portugal. Entre el 2018 y 2020 hice certificaciones en Constelaciones Familiares y Trauma con Sowelú y Constelaciones México. En la actualidad, estoy haciendo la certificación en Psicotrauma con la asociación de psicotraumatología de México.

Desde 2017, estoy comprometido con la formación académica de Consteladores Familiares sistémicos y Consteladores de vinculo y trauma. Esta última formación corresponde a las búsquedas propias y al deseo de aportar cada día al bienestar del alma. A medida, que han pasado los años, he podido ir sintiendo que el sentido profundo de la vida en acompañar y ayudar a otros a entrar en contacto con su esencia después de curar el trauma y dar orden a los vínculos. Actualmente, hay una generación de consteladores familiares y otra de vinculo y trauma formados por mí, en Ananké-la fuerza del destino.

El Psicólogo

En el año 1980, cuando cursaba séptimo de bachillerato, el profesor de matemáticas, a quien todos llamábamos tomasito, para completar su carga académica, tuvo que enseñar estética. Este hombre, al parecer no sabía nada de la materia y decidió enseñarnos psicología. Nos puso a consultar en el libro de Enrique Cerda, una psicología para hoy, los mecanismos de defensa. Fue él quien despertó mi interés por la psicología y deseo de llagar a ser, algún día, profesional en esa área. Años más tarde, cuando cursaba décimo de bachillerato conocí al P. Manuel Gonzalo Azpeitia, un vasco que había dejado su tierra, para trabajar en Colombia como misionero. Nos invitó a participar de una convivencia, trabajamos el tema de la máscara  y la identidad. Mi interés por la psicología creció, empece a formar parte de grupos de estudio de psicoanálisis organizado por un colectivo de profesores de la Universidad de Antioquia.

Ingresé a la Compañía de Maria -Marianistas, cuando estaba en el noviciado, mi interés por la psicología era tal, que tuvieron que recordarme que estaba en una comunidad religiosa y no en una facultad de psicología. Cuando llegó el momento de elegir una carrera civil como religioso, pedí estudiar psicología. El superior, en ese momento, el P. Cecilio de Lora, me sugirió estudiar filosofía; decía el: la filosofía es madre de la psicología y la formación filosófica me ayudaría a ser un buen psicólogo. Después de terminar mi la licenciatura en filosofía, viaje a Roma para estudiar Teología.

Una vez allí, la fuerza de la vida me empuja y terminé haciendo teología y psicología a la vez. Así, mientras mis compañeros de seminario hacían ocho materias, hacía dieciséis. El compromiso era mantener un buen rendimiento académico. Así fue. Cuando regrese a Colombia, trabaje un año en Bogota y al año siguiente fui enviado a Girardot. De nuevo, la psicología entró al escenario de mi vida. Empecé a sentir un deseo creciente de acabar la carrera de psicología. Cuando llegue a Medellin pude terminar la carrera de Psicología gracias al apoyo del P. Marino Martinez Perez quien dio la orden para que fueran reconocidos todos los estudios realizados en Roma.

Me gradué como psicólogo el 10 de diciembre de 2008. Por fin, una vida dedicada al acompañamiento alcanzaba la profesionalización. En todo este proceso, el jefe del departamento de práctica de psicología, Edwin Velez Toro tuvo un papel importante. Un profesor de prácticas quiso que se prohibieran las constelaciones familiares porque, según él, eran una práctica peligrosa. La respuesta del jefe de prácticas fue: “no voy a pasar a la historia como el que prohibió, sino como el que apoyo porque creo en la seriedad de quien esta llevando adelante ese trabajo”. 

Durante mi formación filosófica conocí a Carl Gustav Jung. Fue amor a primera vista. Me apasionaba enormemente el tema de la psicología centrada en el alma, en el Si-mismo, en vivir auténticamente. En la comunidad, e autorizaron, como regalo de cumpleaños, comprar las obras completas de Jung. Nunca lo hice.

La atracción por el tema de los complejos, la sombra, los arquetipos, la espiritualidad tomaron tanta fuerza que me dediqué a buscar quien me enseñara sobre Jung porque en la universidad no ofrecían cursos sobre el tema. Conocí a Lisimaco Henao. Desde el 2005 hasta el 2013 estuve en consulta con él y, en alguna ocasión, lo tuve como profesor privado de Clínica Junguiana. Por esos mismos años, estuve animando un grupo de psicólogas que deseaban estudiar y profundizar en la psicología de Carl Gustav Jung. También en la universidad, di el curso el mapa del alma según Jung. En el año 2007 conocí a Thomas Moore, me apasionó de tal manera, que termine leyendo todas sus obras. 

Hoy, siento que la imagen, que mejor define mi vida, mi alma, es la del psicólogo. Esa imagen tiene como esencia al hombre que acompaña a otros a conectar con su esencia, la chispa divina, después de curar el trauma, y salir de las lealtades e implicaciones sistémicas.

El Religioso

Soy un puente hacia el regreso a casa, un regreso a ti mismo. Sacerdote, Religioso, Misionero, Místico

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